Frente a la instauración de una sociedad con predominio del pensamiento tecnocrático, el ciudadano disconforme con el actual modelo de desarrollo socioeconómico, que manifieste su rechazo a la incineración de residuos sólidos urbanos (RSU), será considerado como una persona desinformada, a incorporar en la lista de vecinos disidentes que precisan de un adiestramiento multidisciplinar, tal vez, con derecho a tournée europea para inhalar las emisiones de efluentes con propiedades broncodilatadoras, en las paradigmáticas incineradoras que equipan tecnología sajona.
Si el vecino, al regreso de la gira germana, ha sucumbido ante el atractivo tecnológico o contraído el síndrome calópsico, se esperará de él que realice tareas de apostolado para captar adeptos entre sus convecinos. Se trata de predicar un dogma aparentemente irrefutable: la connivencia entre el progresismo de la ciencia y la técnica y su infalibilidad inherente.
Por el contrario, el vecino que haya logrado mantener impoluta su conciencia y continúe obcecado en dificultar la implantación del programa de incineración de RSU será responsabilizado por el problema de colmatación suscitado (al parecer de manera imprevisible y anticipada) en el vertedero de San Marcos.
Fue Becquerel quien dijo: “no existe el progreso sin riesgos”. Aunque se le olvidó citar lo insolidario de no compartir ambos, siendo preferible renunciar a experimentar con riesgos innecesarios que lleven implícito un progreso incierto.
La construcción de la incineradora generará un impacto visual sobre el territorio, propiciará la desaparición de enclaves con un uso potencial pedagógico, recreativo y de esparcimiento, además, supondrá continuar avanzando en el deterioro y regresión del entorno rural, y en el retraimiento del entorno paisajístico que caracteriza a Urnieta.
JKAR
Si el vecino, al regreso de la gira germana, ha sucumbido ante el atractivo tecnológico o contraído el síndrome calópsico, se esperará de él que realice tareas de apostolado para captar adeptos entre sus convecinos. Se trata de predicar un dogma aparentemente irrefutable: la connivencia entre el progresismo de la ciencia y la técnica y su infalibilidad inherente.
Por el contrario, el vecino que haya logrado mantener impoluta su conciencia y continúe obcecado en dificultar la implantación del programa de incineración de RSU será responsabilizado por el problema de colmatación suscitado (al parecer de manera imprevisible y anticipada) en el vertedero de San Marcos.
Fue Becquerel quien dijo: “no existe el progreso sin riesgos”. Aunque se le olvidó citar lo insolidario de no compartir ambos, siendo preferible renunciar a experimentar con riesgos innecesarios que lleven implícito un progreso incierto.
La construcción de la incineradora generará un impacto visual sobre el territorio, propiciará la desaparición de enclaves con un uso potencial pedagógico, recreativo y de esparcimiento, además, supondrá continuar avanzando en el deterioro y regresión del entorno rural, y en el retraimiento del entorno paisajístico que caracteriza a Urnieta.
JKAR
29-12-2003
Fue Einstein quien también dijo:
ResponderEliminar"Una persona inteligente resuelve el problema
una persona sabia lo evita"
Ahora sólo nos falta encontrar a esas personas.